Errores en la Crianza de tus Hijos

El gran dilema que se vive al ser padre es que al momento de querer educar a tus hijos, te das cuenta de que cada uno es diferente. Te das cuenta de que cada uno tiene su personalidad. Te das cuenta de que requiere diferentes cosas de ti, diferentes aspectos de tu propia personalidad. La profesión de ser padre no tiene fin. Es un continuo aprendizaje que requiere amor curativo y creativo y eso es lo que vamos a hablar el día de hoy. Así que quédate con nosotros. 

Estamos hablando de la profesión hermosísima de ser padre y hoy vamos a hablarte de cuáles son esos errores que cometemos de manera inadvertida. Considerando que al convertirte a ser padre o madre, estás haciendo un contrato de amor incondicional.

¿Qué tan incondicional debe de ser el amor paternal y maternal? 

Ser padre o ser madre trae el desafío de regresar a tu propia historia, de regresar a tu propia forma, de ser niño o ser niña. Y esto que le llamamos el amor incondicional, aunque no es tan incondicional, tiene que ser un amor condicionado de cierta manera, porque eso les ayuda a crecer.

¿Cuáles son los errores más comunes en la crianza? 

1. No brindar un buen ejemplo.

Yo siempre pongo este ejemplo: Si tú tomas un vaso de soda o un vaso de refresco y estás en frente de tus hijos y les estás pidiendo que se tomen el vaso de leche, están pequeños y se van a tomar el vaso de leche porque tú lo dices, tal vez un poco porque tienen temor de las consecuencias, pero en cuanto estén adultos o sin tu supervisión, se van a tomar el refresco porque eso es lo que aprendieron con tu ejemplo.  Podemos poner mil ejemplos, desde tender la cama, lavar los trastes, hacer tus tareas, mentir cuando tú tienes que faltar a tu trabajo, ayudarles a mentir cuando se trata de la escuela, etc. Todos esos ejemplos son en realidad el fundamento de la educación que tú les estás dando. 

2. No saber poner normas y límites.

 El que te duela que les estás poniendo normas y límites es porque piensas que les estás lastimando, y por eso le quitas el castigo. Estamos hablando de castigos sencillos como quitarle el teléfono, no dejarles salir con sus amigos, etcétera. No hablemos de castigos fuertes porque ese es otro tema. Cuando vas a castigar es importante que castigues con el teléfono, con dulces, con cosas de diversión, que no lastiman su dignidad ni su personalidad.

Sin embargo, vamos a pensar que les quitaste el teléfono por una semana y a ti ya te cansó que no tenga el teléfono. Te cansa, te desespera que esté ahí brincando y hablando, que no se puede distraer, entonces le das el teléfono de regreso.

Entonces, aprende a no castigar el teléfono, más bien, aprende a usar otras cosas, porque si tú pones un límite o un castigo, es importante que lo sigas hasta el final, porque te haces confiable, te haces creíble y sí, te duele, pero tienen que aprender sin lo que les quitaste.

Entonces, no debes poner límites y reglas claros y precisos y no seguirlos.

3. Sobreproteger

Sobreproteger a tu hijo o a tu hija le está dando una mala información. Le está dando la información de que se puede cambiar la consecuencia si pone su cara de tristeza o de lástima, si se queja de algo, etcétera. Entonces tú le estás mal informando de que la vida es así, en su trabajo, cuando esté grande o con sus maestros o en la vida real, no le va a pasar así; no le van a quitar los castigos solamente porque sí.

Entonces es importante que tú le informes bien. Hay que darles desafíos controlados, es mejor que aprendan en el laboratorio de casa con tu amor y tu cariño, si tienen que lavar los trastes lo tienen que lavar, y si van a llorar y lavar los trastes, que laven los trastes llorando, no hay problema. Tú tienes que aguantar y eso le va a dar a tu hijo o a tu hija esa fortaleza necesaria para ir allá afuera y saber que los desafíos también son importantes.

4. Castigar y gritar.

Si tú gritas, simplemente estás tomando esa parte de su cerebro que se basa en el miedo. No te sirve de nada gritar porque su cerebro se confunde y ya no va a poner atención, entonces el grito no te va a llevar a ningún lado. 

Realmente el castigo fuera de serie, como hablábamos, son esos castigos donde se le quita la comida, se atenta contra su dignidad y te puedo poner miles de ejemplos donde es un castigo totalmente incorrecto. Tal vez tú tienes castigos incorrectos en tu historia, pero hablemos de consecuencias lógicas, si al niño se le tiró el vaso de leche, la consecuencia lógica es que traiga un trapito y limpie ahí donde quedó la leche y entonces tú le sirves la leche de nuevo. No te sirve de nada castigar ni gritarle.

Usa las consecuencias lógicas, lo lógico es que vaya y limpie. Si no hizo la tarea, lo lógico es que se siente y termine la tarea. Si no se quiere bañar, lo lógico es que entre a bañarse a una hora adecuada. Entonces tener ese tipo de consecuencias te evita estar pensando y siendo creativo o creativa, con castigos fuertes que ni tú misma o mismo te vas a perdonar.

5. No escuchar a los niños

Cuando tú quieres investigar que es lo que está pasando con sus vidas. Cuando tú quieres investigar cómo están procesando la información que tú quieres que procesen, hay que preguntarles. 

Yo te voy a poner un ejemplo, hace años yo trabajaba con una mamá, una mamá que tenía una niña de cuatro años y ella decía: “Carmen, yo le pego a mi niña y yo quiero dejar de pegarle”, entonces yo le decía: “Esta semana, antes de que te dé el impulso de pegarle y antes de que te des tú ese permiso de pegarle, le vas a preguntar: ¿para qué hizo eso que hizo?”

Entonces, durante la semana, la niña tiró el agua, vació el garrafón de agua de la cocina por toda la cocina y entonces la mamá, desesperada y muy obediente, le preguntó: “¿para qué pusiste ahí el agua del garrafón por todo el piso de la cocina?”, y la niña saca un barco de papel y le dice: “Es porque mi papá me hizo un barco de papel”. Tiene sentido, ¿verdad? Yo también hubiera puesto el garrafón de agua por todo el piso y entonces cuando preguntas hasta te sorprendes de las respuestas. Entras en su mundo y en la forma en que ellos procesan la información y eso es muy importante. 

6. No existen acuerdos entre papá y mamá o entre los adultos que están educando

Por ejemplo, el papá o la mamá le pone el castigo de que no va a ver la televisión o no va a usar su teléfono y entonces se va y la abuelita dice: “Ay, no te preocupes, no te está viendo, úsalo”. Ahí ya rompimos ese acuerdo entre adultos y el niño o la niña lo sabe perfectamente y va a saber por dónde escaparse de las consecuencias. Entonces es importante, sabemos y lo hemos dicho muchas veces, no corregir a la otra persona en frente, a menos que a la persona se le esté pasando la mano y esté golpeando al niño o a la niña y/o esté atentando contra su dignidad. Ahí sí te pido que te metas de inmediato, no importa que estés en desacuerdo en frente del padre, de hecho, es más saludable que estés en desacuerdo en frente del padre o de la madre que está educando de esa manera. 

A menos que sea eso, si es algo que se puede hablar después, tranquilamente, se separan después y dicen: “Mira, no estoy de acuerdo con esto, por favor no lo vuelvas a hacer” y ya llegan a un acuerdo nuevo. 

La profesión de ser padres es un súper trabajo, hermoso, pero es un súper trabajo. 

7. Olvidarte de que es ser niño o niña es otro de los errores más comunes en ser padres.

Y aquí te pongo un ejemplo, hace un tiempo, hace un par de años, yo hacía un taller que se llamaba “El arte de ser padres” y en parte de las actividades que hacíamos era poner juguetes y demás, eran solamente adultos, eran los papás los que venían al taller y en una meditación guiada los llevaba a ser niños y luego los ponía a jugar con los juguetes cuando los sacaba del trance (por así decirlo) los hacía que vieran como estaban todos los juguetes, ahí ya decían ellos: “¡Qué desastre!”, pero si les preguntaba mientras estaban en el trance (siendo niños) decían: “¡Qué bonito se ve todo!” Y es así cuando somos adultos y se nos olvida que alguna vez fuimos niños y que pensábamos como niños. 

Se te olvida ponerte en los zapatos de tu hijo o tu hija. Es un error muy sencillo, pero muy frecuente y muy lastimoso a la hora de educar.

8. Decir constantemente que no.

Por ejemplo, tú quieres que el niño se retire del aparato tecnológico, del teléfono, de su tableta, lo que sea y entonces tú dices: “¡deja ahí!, ¡quítate eso!, ¡apágalo!” Al usar términos negativos, simplemente estás reforzando lo que tú quieres que deje de pensar. En cambio, cuando le dices: “Mira, ven, vamos a hacer esto, o vamos a caminar, hagamos esto, ayúdame a dibujar o ¿qué tal si me ayudas a cocinar?” No mencionaste ni la tableta, ni el aparato, ni nada y entonces, discretamente, le quitaste la atención de donde estaba. Es por eso que es importante que le distraigas en vez de que te estés ahí peleando con lo que tú quieres que se le olvide.

Te voy a poner un ejemplo; imagínate un elefante rosa hermosísimo con su cola y su trompa y con los colores que tú quieras. Ahora te voy a pedir que te olvides del elefante rosa, ese elefante rosa no debe estar en tu mente. Un poco difícil, ¿verdad?. En cambio, si yo te digo, mira, hay más cosas en la selva que son tan bonitas como unas jirafas, hay unos ositos koala, hay esto y lo otro, es más difícil que regreses a pensar en el elefante rosa. 

9. Fomentar el consumismo y el uso de plásticos y todo lo que ensucia el planeta

Fomentar el consumismo, es decirle a los niños: “si te portas bien, te voy a comprar un juguete”, “si haces esto, te voy a comprar esto” Entonces tú misma o tu mismo le estás fomentando que se premie con cosas que cuestan dinero, así sea pequeñito, así sea un chocolate. 

Si tú fomentas los premios sociales, como vamos a dar un aplauso, o vamos a salir a caminar, o te voy a dar un abrazo o cosas así, le vas a enseñar que no todo es a través de consumir algo que se paga con dinero y por más que tengas mucho dinero no es la mejor idea que les enseñes a tus hijos de esa manera.

Te darás cuenta entonces que algunos de estos errores son de manera inadvertida, por hábitos, por la forma en que aprendimos nosotros. En realidad, muchos de los errores de los padres no son intencionales, pero si continuamos haciendo estos errores sin reflexionar y sin educarnos, entonces se convierten en un error grande a largo plazo. 

Claro que amas a tus hijos, claro que les quieres y claro que has hecho errores de estos que mencioné en el pasado. No te preocupes, lo importante es que a partir de que escuches este pódcast, pongas atención y crees conciencia poco a poco, porque no va a ser de la noche a la mañana, vayas haciendo hábitos saludables y para eso tenemos todo este pódcast de Armonía Emocional, poco a poco al ir escuchando te vas a ir familiarizando con una actitud positiva de ser padre.

Gracias por haber llegado hasta acá, por favor, si estás en el pódcast, suscríbete, déjanos tus comentarios, participa con nosotros. Estamos siempre felices de que estés acá con nosotros y siempre feliz de seguir produciendo temas para ti. Que estés bien. ¡Hasta pronto!


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